La
gente no acude a verte sufrir, sino a disfrutar con tu discurso.
Las
personas tenemos mucho que hacer como para perder el tiempo viendo a un discente que no sabe de su tema de exposición. Lo que todos buscamos
es aprender, disfrutar, compartir ideas. Dale a tu público lo que
quiere, es lo mismo que quieres tú. ¿Para qué perder el tiempo en pensamientos
negativos?.
Ensaya,
entrena y practica.
Lo de visualizar está muy bien, pero
eso no significa que te abandones a la suerte y llegues al aula a leer diapositivas o el prezi. Practica, entrena y ensaya. Llámalo como quieras. Pero, como
a hablar se aprende
hablando, ¿a quién aburro repitiendo el mismo discurso una y otra vez?.
No
es necesario, de hecho, es casi desaconsejable, al menos hasta que no tengas
seguridad en ti mismo, que expongas ya que crearás miedos innecesarios. Llena una
habitación de juguetes o papeles pintados con caras y habla para ellos.
Si te equivocas ¡genial!. Este es el momento para rectificar tus errores en casa.
Y, por supuesto, grábate y analiza lo que
haces. Esto es algo que a muchas personas les da un pánico horrible. No
importa, tú grábate y mira los vídeos y realiza críticas constructivas hacia ti mismo.
Puede
que tengas que repetirlo muchas veces, pero no importa.
Te
ayudará a ganar confianza y a mejorar en gran manera.
No
permitas que nadie te diga que no puedes.
Huye de esas personas tóxicas que se
dedican a echar su negatividad sobre ti. Céntrate en la gente que te anima, que te apoya y que confía en
tus posibilidades. ¿Eres tú el que se autosabotea?. Entonces, tal vez sea hora de salir a tirar la basura. Libérate de pensamientos negativos y
quiérete.
Ya te has visualizado, has ensayado, te has llenado de energía positiva y has practicado un poco más. Estás
preparado para salir a triunfar.
Pero, aún así, sientes un pequeño
temblor en las piernas o notas una especie de sudor frío que te recorre todo el
cuerpo. Bueno, puede que estés un poco nervioso, pero también que sientas una
gran emoción.
Intenta
canalizar tus energías y haz lo siguiente:
Habla con pasión y enamora a tu público
La
gente sentirá mucho más interés por lo que dices y se involucrará en el
discurso. La energía positiva que
desprendas al hablar te irá alimentando durante la charla.
Divide
tu discurso en parte fáciles de diferenciar
Esto te ayudará a enfrentar cada parte de
forma independiente, a memorizar el discurso y a sentir que evolucionas
con éxito. Además, para tu público también será más fácil escucharte.
Respira
hondo
Las técnicas de respiración son
fundamentales para hablar en público y superar el miedo escénico, igual que
para relajarse y concentrarse. Practica
la respiración diafragmática
antes de salir a hablar, y se consciente de lo que haces. Oxigenarás tu
cuerpo y te sentirás más tranquilo.
Tómate
un vaso de agua
No
te olvides de beber un vaso de agua tranquilamente. Eso le enviará a tu cerebro un mensaje de
tranquilidad. Es más, ten a mano agua mientras hablas. Puedes tomar
un sorbito de vez en cuando, aprovechando el paso entre una sección y otra, o
mientras alguien formula una pregunta.
Siempre
que puedas, aprovecha la tecnología
No
significa que lleves tu discurso escrito en una presentación y que la leas, por
supuesto que no se trata de que
te apoyes en la tecnología para facilitar tu discurso, bien a través de
diapositivas que te ayuden a estructurar la charla, fotos que hagan más gráfico
lo que dices o cualquier otra cosa que te facilite las cosas y que ayude al
público a captar mejor tu mensaje.
Acude
con tiempo al lugar del acto
Así,
además de poder explorar con calma la sala y de visualizarte en ese
contexto, vas a poder comprobar
que todo lo que necesitas está bien: luces, conexiones eléctricas,
equipo informático, etcétera.



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