Si nunca lo has hecho, no temas
Si nunca has hablado en público y tienes que
enfrentarte a ello, lo mejor es que te fijes en la gente que disfruta
haciéndolo. Observa cómo se mueve, lo bien que se siente, lo segura que
se muestra esa persona. Y sobre todo, concéntrate en los aplausos del final, en la cara de interés del
público. Ahora, métete en su
piel y visualízate. ¿Qué sientes?
Si
fracasaste en el pasado, aprende de tus errores
Que hayas tenido una situación negativa en el
pasado no implica que tenga que ser siempre así. Lo primero que tienes
que hacer es pensar en lo qué pasó, pero no en el resultado, sino en tu actitud
antes, durante y después del evento.
Saca tus conclusiones, ríete de ti mismo y
resetea tu mente. Piensa en positivo, y ponte en la piel de un orador de éxito,
siente los aplausos y el calor de la gente.

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